Los acordes de una tonalidad
En cada tonalidad se repiten los mismos siete acordes, con el mismo patrón: apréndelo una sola vez y podrás tocar, transportar (cambiar la canción de tonalidad) y componer en las doce. Elige una tonalidad abajo, escucha sus acordes y luego lee por qué son lo que son.
En los diagramas usamos el cifrado americano, el estándar mundial para escribir acordes: C = Do, D = Re, E = Mi, F = Fa, G = Sol, A = La, B = Si.

Por qué saber «los acordes de una tonalidad» te sirve tanto
Una tonalidad es una pequeña familia de acordes que se llevan bien entre sí: siete acordes, construidos a partir de una misma escala, que suenan coherentes en cualquier combinación. Conocerlos es la diferencia entre adivinar y saber qué va a encajar. Te da cuatro cosas:
- Transportar al instante. Escribe una progresión como números (I–V–vi–IV) y funciona en todas las tonalidades: solo cambias los números por los acordes de esa tonalidad. Una idea, doce tonalidades.
- Una paleta que encaja en la tonalidad. Los siete salen de la misma escala, así que puedes improvisar o componer con ellos sin perder coherencia — aunque algunos (como el vii°, siempre inquieto) son más tensos que otros.
- Encontrar la tonalidad de una canción. Busca la tonalidad que tenga todos los acordes que escuchas.
- Un idioma común. «Es un I–IV–V en La (A)» le explica el plan a toda una banda sin nombrar un solo acorde.
De dónde salen los siete acordes
Esta es la parte que casi nadie explica. La escala mayor no reparte sus notas por igual: sus pasos van tono, tono, semitono, tono, tono, tono, semitono (un semitono es un traste; un tono, dos), así que sus dos semitonos caen siempre en los mismos dos lugares (en Do mayor (C), entre Mi (E)–Fa (F) y Si (B)–Do). Cada acorde se arma apilando terceras: tomas una nota de la escala, saltas una, tomas la siguiente, saltas una, tomas la siguiente — la fundamental, la tercera y la quinta del acorde, todas sacadas de la escala.
Precisamente por dónde caen esos semitonos, las dos terceras apiladas de cada acorde salen anchas (una tercera mayor, 4 trastes) o estrechas (una tercera menor, 3 trastes), y su orden decide la cualidad: ancha y luego estrecha = mayor; estrecha y luego ancha = menor; estrecha y estrecha = disminuida (sus notas extremas forman un tritono, el intervalo más tenso y sin resolver que existe). Recorre así toda la escala de Do mayor y siempre obtienes el mismo patrón fijo:
I mayor ii menor iii menor IV mayor V mayor vi menor vii° disminuido
Míralo sobre el Re (D) de Do mayor: de Re a Fa hay 3 trastes (estrecha) y de Fa a La hay 4 (ancha) — estrecha y luego ancha, así que Dm es menor. Sobre el Fa: de Fa a La hay 4 (ancha) y de La a Do hay 3 (estrecha) — ancha y luego estrecha, así que F es mayor. Nadie eligió nada: solo cambia dónde caen los semitonos.
En Do eso es C · Dm · Em · F · G · Am · B°. Cada tonalidad mayor da exactamente el mismo patrón — esa es toda la razón por la que los números son más útiles que las letras. Cambia de tonalidad en la fila «Tonalidad» de arriba y observa cómo se reescriben los acordes mientras el patrón de números se queda quieto.
Leer los números (y qué papel cumple cada acorde)
Los números romanos simplemente nombran cada acorde por su grado en la escala, y las mayúsculas o minúsculas te dicen la cualidad: MAYÚSCULA = mayor (I, IV, V), minúscula = menor (ii, iii, vi) y ° = disminuido (vii°). El número es el papel del acorde, independiente de la tonalidad: el V es G en la tonalidad de Do y D en la de Sol, pero siempre es «el V». Esos papeles se agrupan en tres familias:
- Reposo (tónica): el I y sus parientes más suaves, vi y iii — descanso y llegada (el iii es el más ambiguo de los tres: se inclina hacia la tensión casi tan a menudo como hacia el reposo).
- Impulso (subdominante): el IV y el ii — movimiento que se aleja del reposo y prepara la tensión.
- Tensión (dominante): el V y el vii° — contienen la sensible, la nota que está un semitono por debajo de la tónica, y tiran con fuerza hacia el I. V→I es la resolución más fuerte de la música.
Casi toda progresión es un recorrido por reposo → impulso → tensión → reposo. El sistema numérico completo profundiza mucho más, y el círculo de quintas muestra por qué las tonalidades vecinas comparten tantos acordes.
Conviértelos en canciones
Como el patrón es fijo, un puñado de fórmulas numéricas está detrás de una cantidad asombrosa de música — y se tocan en cualquier tonalidad. La herramienta las trae cargadas. Actívala y baja dentro de ella con la barra del borde derecho —la barrita vertical con un punto, que mueve la herramienta sin mover la página— pasando la sección Acordes: están en Progresiones comunes.
- I–V–vi–IV — la progresión del pop moderno, y la mitad del rock en español: si te suena a un estribillo que ya conoces, es esta.
- I–vi–IV–V — el bucle de los años 50 y el aire de la balada romántica; cambia el IV por el ii y te queda el círculo del bolero, I–vi–ii–V7.
- ii–V–I — el camino a casa más fuerte; la columna vertebral del jazz.
- I–IV–V — los tres acordes mayores de la tonalidad, detrás de géneros enteros: el blues, el folk, la ranchera y el vallenato.
Presiona el ▶ de cualquiera de ellas y luego cambia de tonalidad en la fila «Tonalidad» de arriba para escuchar la misma progresión pasar por todas las tonalidades sin que sus números cambien. Cuando alguna te atrape, llévala al modo Jam (pistas de acompañamiento, en Pro) e improvisa sobre ella con una banda completa.
Las tonalidades menores — una cosa que recordar
Una tonalidad menor se construye igual, pero a partir de la escala menor natural, y da i · ii° · III · iv · v · VI · VII (en La menor: Am · B° · C · Dm · Em · F · G). Son las mismas siete cualidades que en la relativa mayor, solo que empezando en otro punto — por eso Do mayor y La menor comparten todos sus acordes.
Solo hay un detalle que vale la pena memorizar. En la menor natural, el quinto acorde sale menor (Em en La menor) y tira con poca fuerza hacia casa. La solución de siempre: subir un semitono la séptima nota de la escala. Esa escala con la séptima subida se llama menor armónica, y convierte ese quinto acorde en mayor (E, o E7). Ahora sí tira con fuerza hacia el acorde de casa. Si alguna vez te preguntas «¿por qué hay un acorde mayor que no está en mi escala menor?», casi siempre es por esto. Lleva la idea más lejos con las dominantes secundarias.
Leer está bien, pero no basta: abre el diapasón interactivo y mira cómo estas ideas se iluminan en la guitarra y en el piano.
Entrar a la herramientaPreguntas frecuentes
¿Cuántos acordes tiene una tonalidad?
Siete: uno construido sobre cada nota de la escala. En la práctica, los principiantes se apoyan en cuatro (I, IV, V y vi en una tonalidad mayor), pero los siete pertenecen a la tonalidad y suenan coherentes juntos.
¿Por qué el acorde ii es menor?
No es una elección — sale de la escala. Apilar terceras sobre el segundo grado deja una tercera estrecha abajo y una ancha arriba —3 trastes y luego 4—, que es justo lo que hace menor a un acorde. El patrón de mayor/menor/disminuido a lo largo de una tonalidad queda fijado por dónde caen los dos semitonos de la escala.
¿Qué es el acorde disminuido (vii°) y por qué es tan raro?
Se arma con dos terceras menores apiladas, lo que deja un tritono (el intervalo más tenso y sin resolver que existe) entre sus notas extremas. Por lo inestable que es, se usa mucho menos que los otros seis, y casi siempre de paso: aparece un momento y tira hacia el acorde de casa.
¿Puedo usar acordes que no están en la tonalidad?
Claro que sí. Los siete acordes de la tonalidad son terreno seguro, no una jaula: juntos siempre van a sonar bien. Los acordes prestados —un iv menor en una tonalidad mayor, un ♭VII en el rock, o ese V mayor dentro de una tonalidad menor del que hablamos más arriba, en «Las tonalidades menores»— están por todas partes y dan color. Aprende primero los acordes de la tonalidad y luego sal de ellos a propósito.
¿Cómo encuentro la tonalidad de una canción a partir de sus acordes?
Haz una lista de los acordes y busca la tonalidad que los tenga todos; el acorde que se siente como «casa» (donde la canción descansa) suele ser el I. Si todo suena menor pero de pronto aparece un V mayor, esa es la pista: la canción está en una tonalidad menor y le subieron un semitono la séptima nota de la escala, para que aparezca la sensible y el V tire hacia casa.
¿Cuál es la diferencia entre una tonalidad y una escala?
Una escala es solo el conjunto ordenado de notas. Una tonalidad es todo el sistema que esas notas construyen: una nota de reposo (la tónica), los siete acordes formados con la escala y esa sensación de tensión y reposo alrededor de esa casa. La escala es la materia prima; la tonalidad, la música que se construye con ella.
¿Por qué I–IV–V funciona en todos los géneros?
El I, el IV y el V son los tres acordes mayores de una tonalidad mayor, y entre los tres contienen las siete notas de la escala y cubren las tres funciones — reposo (I), impulso (IV) y tensión (V). Es un ciclo completo y muy agradable al oído de reposo → impulso → tensión → reposo, y por eso funciona igual de bien en el blues, el folk, la ranchera, la cumbia y el pop.